HUESOS, COSMÉTICOS Y NIDOS
Los enigmas del quebrantahuesos
De las cuatro especies de buitres que se reproducen en Europa, el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) es la más amenazada.
El aura de misterio que siempre ha envuelto a esta rara y enigmática ave ha propiciado que algunos aspectos de su ecología y comportamiento hayan permanecido ocultos hasta fechas recientes.
EL ORIGEN DEL MITO
Comenzando por el hábito de romper y alimentarse de huesos, las historias sobre este particular compor-
tamiento se remontan a la época de Esquilo (c. 525–456 a. C.), que junto a Sófocles y Eurípides fue considerado uno de los tres grandes trágicos de la Atenas clásica. Un oráculo predijo que Esquilo moriría «herido en la cabeza» y por este motivo el dramaturgo evitaba encontrarse bajo techos, de modo que escribía y pasaba el mayor tiempo posible al aire libre.
Se dice que un quebrantahuesos (o un águila, que también utiliza la misma técnica) le causó la muerte al
dejar caer una tortuga sobre su brillante calva, que habría confundido con una roca. De esta descabellada
historia, junto con otras abundantes leyendas sobre el quebrantahuesos que han permanecido hasta nuestros días, es probable que se nutriese la sostenida mala prensa que la especie siempre ha tenido. Se
le tildaba de cazador de corderos, de asesino de montañeros que hacía despeñar en pasos difíciles con un aleteo persistente, e incluso se le atribuía el rapto de niños. Todas estas imaginativas historias pueden
encontrarse en textos y en la tradición oral hasta finales del siglo XIX.
Pero si algo de cierto tienen estos relatos ancestrales es que el quebrantahuesos lanza los huesos grandes contra zonas rocosas o placas de piedra, denomidadas rompederos o quebraderos. De esta manera logra que se rompan para reducir su tamaño y poder ingerirlos, algo que en los Balcanes o Grecia también hace con las tortugas terrestres.
UN BUITRE QUE SE ALIMENTA DE HUESOS
Si consideramos cómo de inusual es que un ave se alimente de la parte esquelética de los cadáveres, resulta paradójico que sea una adaptación tan beneficiosa. Una de las mayores ventajas de esta dieta es el gran aporte nutritivo que aportan los huesos en comparación con los tejidos blandos.
En un estudio que llevamos a cabo desde la Universidad de Lleida con la colaboración del Dr. Daniel Villalba, vimos que los huesos aportan un 108 % más de energía que la carne de un animal muerto, y que incluso tras pasar tres meses en la intemperie conservan hasta el 90 % de su proteína. Del mismo modo, también analizamos su composición química diferenciando esta vez entre especie y parte anatómica, cosa que nos reveló dos hechos destacables. Por un lado, observamos que los huesos de cerdo tienen más grasa y los de oveja más proteína, y, por otro, vimos que asimismo los huesos largos son más grasos y las escápulas más proteicas. En otro estudio comparamos los huesos que los quebrantahuesos habían seleccionado para llevar al nido con los encontrados en los rompederos. Lo que descubrimos fue que los quebrantahuesos prefieren las piezas con mayor concentración de ácido oleico, o lo que es lo mismo, las
más nutritivas y ricas en grasas. De esta manera, al seleccionar las partes anatómicas más nutritivas, el tiempo que dedican a buscar alimento se optimiza.
Esta nueva información ha sido de gran utilidad para mejorar la alimentación suplementaria que se ofrece a estas aves, la cuál ha sido un factor clave para la recuperación de la especie en el Pirineo y otras áreas de la península Ibérica en las que se ha reintroducido.
Otra parte de nuestra investigación la hemos destinado a estudiar las funciones que tienen los rompederos. Durante la época de reproducción, el estudio reveló que el tiempo medio dedicado a cada
sesión de rotura de huesos es de 5,3 minutos, y que cuando más usan estas ubicaciones es mientras sus crías tienen entre 31 y 90 días. Así pues, durante este periodo, el 71 % de las ocasiones en que los quebrantahuesos utilizan los rompederos lo hacen para preparar la comida para su pollo, el 18 % para su propia alimentación, y el 11 % restante los usan para almacenar comida.
El hecho de que los rompederos también puedan funcionar como despensa para un recurso que se mantiene en buenas condiciones nutricionales a lo largo del tiempo, y que puedan consumirlo en épocas
de escasez de alimento o períodos de adversa meteorología les da una importante ventaja respecto a otros buitres. Además, nuestro estudio identificó que cada pareja de quebrantahuesos dispone en las cercanías de los nidos de dos rompederos, que suelen situarse a unos 789 m del nido de media, por lo que su control ante el potencial pirateo de los restos por parte de otros individuos es bastante eficiente.
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