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LAS SELVAS DE BORNEO

Aves endémicas, alucinantes hides
y míticos primates

Borneo ha estado en el imaginario de toda mi generación desde que, en los años 80, el grupo Los Zombies nos hiciera atravesar el mundo para buscarte en inimaginables lugares: entre los cráteres de Marte, en los anillos de Saturno o en las selvas de Borneo, en su mítica canción Groenlandia.

Si además eres un pajarero global, existe una imperiosa necesidad de explorar esta isla en detalle, varias veces. En las próximas páginas relatamos el viaje de tres pajareros durante veinte días por el norte de la tercera isla más grande del mundo, en la que nos dedicamos a descubrir la excepcional diversidad de aves que alberga.

Este artículo está enfocado únicamente en la parte malaya de la isla, más pequeña y fácil de explorar que la parte indonesia, con una logística mucho más sencilla y, probablemente, con las mejores oportunidades para observar algunas de las aves más emblemáticas de Borneo. Y del mundo.

Las aves endémicas de la isla no se reparten de manera homogénea, sino que se concentran en dos grandes escenarios bien definidos: las selvas de tierras bajas y los bosques montanos. Dos mundos distintos, separados no solo por la altitud, sino también por su clima, su vegetación y, evidentemente, por su comunidad de especies.

En las zonas bajas, el calor y la humedad sostienen algunas de las selvas más antiguas del planeta, un entramado casi impenetrable donde conviven majestuosos cálaos, impresionantes faisanes, esquivas pitas y discretos bulbules. A medida que se gana altura, el paisaje se transforma y las montañas albergan una comunidad muy diferente de aves, muchas de ellas extraordinariamente localizadas y que justifican por sí solas largas jornadas de búsqueda.

Los tres integrantes de la expedición habíamos recorrido Borneo en distintos viajes hacía varias décadas. Ya en aquellas primeras visitas percibimos con preocupación la alteración del hábitat y la antropización de los ecosistemas. Para esta nueva aventura nuestras expectativas eran bajas: pensábamos que tantos años después la evolución de la degradación habría sido desastrosa.

Para nuestra alegría, la situación, a simple vista, no ha empeorado demasiado. Todavía existen extensas superficies de bosques vírgenes y, aunque las zonas más afectadas, como los alrededores del río Kinabatangan, muestran desoladores signos de presión, en general las selvas se conservan bastante bien. Eso sí, la presencia de turismo masivo ha evolucionado radicalmente. Esto contribuye al interés, la sensibilización y el desarrollo local, pero también puede generar sobreexplotación, caos y cierta pérdida de la sensación de aventura en los visitantes.

La logística para recorrer la más turística provincia de Sabah es relativamente sencilla: con reservas en los principales destinos es suficiente para organizar el viaje. Preparar una expedición por Sarawak, en cambio, es completamente distinto y en nuestro caso confiamos en el agente local Yeo Siew Teck, de Birding Borneo, cuya ayuda fue indispensable. Sin él no habríamos podido visitar los lugares clave, ni mucho menos acceder a las especies más exclusivas de esta provincia.

SABAH: LA PUERTA DE ENTRADA A LA NATURALEZA DE BORNEO

La altitud actúa habitualmente como una frontera ecológica bien definida, y en Borneo no es una excepción. A medida que se asciende por los caminos montañosos y la temperatura desciende, el bosque tropical de tierras bajas se transforma en un mundo diferente, donde muchos pájaros parecen haber permanecido aislados durante milenios. Para los observadores de aves, las montañas de la isla son un verdadero santuario: aunque la diversidad de especies es menor que en las zonas bajas, muchas de ellas son únicas y altamente especializadas.

El Monte Kinabalu, con sus más de cuatro mil metros de altura, es el gran icono natural del norte de Borneo y, sin duda, una de las montañas más singulares del sudeste asiático. Su imponente perfil granítico emerge abruptamente sobre las selvas circundantes y crea una impresionante gradación de hábitats en apenas unos kilómetros.


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